Es un pequeño matiz que puede decir mucho de tu forma de pensar, de tu actitud hacia tu trabajo y hacia los que trabajan contigo.
El sector de telemarketing tiene una pecualiaridad que quizás ninguno otro lo posea, y es que la formación académica del personal puede ser tan alta en un teleoperador como en un jefe de servicio o un gerente de site. Esta situación favorece a que determinadas personas necesiten de un título, de ser supervisor, de ser coordinador, de demostrar ante los demás el cargo que ocupan.
Personalmente prefiero decir que trabajo cómo supervisor a decir que soy supervisor, al fin y al cabo uno ejerce su profesión intentando hacerlo de la mejor forma posible y el individuo va más allá de una función o de un cargo. Además en un mundo laboral tan cambiante, donde hoy ejerces de jefe de servicio, dentro de dos años de coordinador y al año siguiente de supervisor, “creerse” el puesto es peligroso para el bienestar del empleado y para el bienestar de las personas a las que debe dirigir.

