Un artículo de nuestro colaborador Alejandro Sala.
La gestión teléfonica de recobros es sin duda una de las llamadas más complejas y rentables, por lo que debemos partir de la siguiente premisa: si el deudor carece de recursos la gestión de cobro resultara inviable, pero por norma general la situación del deudor es que no puede pagar a todos sus acreedores, solo a unos pocos o a uno solo, por lo que una conversación teléfonica perfecta se centra en que nosostros seamos los elegidos en relación a otros acreedores.
Así pues del lenguaje aplicado en una situación de morosidad puede conseguirse el compromiso del pago y el cumplimiento del mismo (del lenguaje teléfonico de recobros, hablaremos en el próximo artículo).
Por tanto las empresas deben organizar su propio servicio de recobros, dentro o fuera del departamento de créditos comerciales, creando un equipo de gestores de cobro perfectamente formados y preparados para negociar la recuperación de los impagados. Este equipo especializado debe funcionar de forma constante, ya que solo una dedicación plena y el tener como único objetivo el recobro de las deudas puede aportar buenos resultados.

