No lo puedo evitar, siempre presumo de haber sido bibliotecario, trabajé unos pocos meses en una biblioteca pública, y de aquella etapa profesional y del tiempo que estudié para poder llegar a ejercer me ha quedado un poso que acabo aplicando en mi práctica diaria.
Me fijo detenidamente en la forma de gestionar de los bibliotecarios, en su forma de relacionarse con sus usuarios, en su sana obsesión con la clasificación de la información, en su compromiso con la difusión cultura y también en su forma de interrelacionarse a través de las redes sociales y de sus congresos.
Gran parte de sus conocimientos y de sus formas de entender la relación con sus usuarios son aplicables a la gestión de nuestros centros de contacto. Resuelven dudas y facilitan el acceso a la información, en esta tarea son unos hachas porque tienen una técnica depurada basada en una ordenación sistemática de la información. Son capaces de resolver dudas complejas para perfiles muy distintos, nosotros nos ahogamos en consultas sencillas y acabamos perdiendo muchísimo tiempo. Hacen actividades de formación de usuarios, enseñan a sus “clientes” a utilizar todas las herramientas que la biblioteca pone a su alcance, nosotros nos volvemos locos porque usen al menos la web como autoservicio. Fomentan la lectura y el amor por los libros, y en el contact center todavía nos sabemos vender de forma adecuada nuestros productos y servicios. Se desenvuelven sin complejos en las redes sociales, crean decenas de blogs, venden sus servicios como nadie, por contra, nosotros todavía estamos intentando que al menos no hablen mal de nuestra industria en los periódicos.
Tenemos mucho que aprender de ellos y ellos están dispuestos a enseñar y a ayudarnos a aprender. Si tenéis un bibliotecario cerca, yo la tengo muy cerca
, seguro que os dirá algo para mejorar vuestro contact center.

